De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, el turismo tiene el potencial de jugar un rol elemental en el cumplimiento de la Agenda 2030; particularmente en el compromiso de alcanzar la igualdad de género, empoderamiento de las mujeres y la determinación de no dejar a nadie atrás (UNWTO, 2021).

 

A grandes rasgos, pereciera que el turismo en Bolivia ya está probando ser un aliado en la lucha por la igualdad de género. En dicho país, antes de la pandemia, el sector turístico empleaba 289.300 mujeres y 90.438 hombres (Análisis Real-Latinoamérica, 2018). Es decir, 76% de las personas empleadas en este sector eran mujeres. A nivel mundial, 54% de las personas trabajando en dicho sector eran mujeres para el mismo periodo (UNWTO, 2021). Por lo tanto, está claro que Bolivia lleva una gran ventaja comparada con muchos otros países (ver Figura 1).

 

Este es un aspecto positivo, pero desafortunadamente no nos muestra el panorama completo. En el sector del turismo en Bolivia hay numerosos obstáculos y desafíos que pueden potencialmente ser contraproducentes para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres si no se toman acciones.

 

Figura 1: Porcentaje de personas empleadas en el turismo que son mujeres, 2018 (%)

 

Fuente: UNWTO (2021: pág. 10)

Una llamada de atención desde Tailandia

Antes de continuar con el caso boliviano, cubriré de forma breve la experiencia de Tailandia. La historia del turismo en Tailandia data desde la guerra de Vietnam donde empresarios en Bangkok hicieron ganancias de las frecuentes llegadas de los militares estadounidenses. Cuando la guerra terminó, Tailandia decidió reconstruir su economía promoviendo el desarrollo del turismo masivo, siguiendo las recomendaciones del Banco Mundial (Bishop & Robinson, 1999). Sin embargo, como Tailandia estaba a un vuelo largo y costoso de la mayoría de los países con poblaciones que gozaban de vacaciones pagadas, no tuvo éxito atrayendo a familias, sino más bien a hombres solos. Aquí es donde la historia se torna un tanto espeluznante porque como consecuencia la atención se enfocó en ofrecer placer sexual para estos hombres, explotando a las mujeres tailandesas para lograr este propósito.

 

A la fecha, muy poco ha cambiado, a pesar de la introducción de la Ley de Prevención y Supresión de la Prostitución en 1997. La combinación de altos niveles de corrupción, pobreza y expectativas familiares culturales en dicho país asiático, han dado paso a que este proceso de explotación continúe (Narula, 2019). La industria del sexo en Tailandia contribuye aproximadamente al 10-12% del PIB (Garrick, 2005), pero ¿a qué costo? Si tomáramos en cuenta a las trabajadoras sexuales, seguramente más del 70% de las personas empleadas en el sector del turismo en Tailandia serían mujeres, pero este dato no nos alegraría el día. Actualmente, hay organizaciones que están tratando de empoderar a las trabajadoras sexuales brindándoles acceso a educación y cambiando las narrativas alrededor de la igualdad de género y la vergüenza. Pero como señala Narula (2019), las trabajadoras sexuales no pueden sentirse o ser empoderadas dentro de un sistema que está fuera de su control y donde siguen siendo vulnerables a enfermedades de transmisión sexual, violencia y otras amenazas.

 

¿Qué acciones podemos tomar en Bolivia para evitar los peores escenarios?

En un mundo ideal, promover el turismo en Bolivia daría a más mujeres más trabajos decentes y por lo tanto las empoderaría económicamente. Sin embargo, como fue observado en Tailandia, las cosas pueden salir mal incluso cuando hay buenas intenciones. Bolivia también sufre de corrupción, pobreza y sexismo, así que, nada nos asegura que las mujeres no serán explotadas de una u otra forma si se promueve el turismo.

 

¿Qué puede hacer Bolivia para evitar los peores escenarios y promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres? La respuesta rápida: estudiar, tanto los aspectos positivos como los negativos, desde diferentes dimensiones de la industria del turismo en Bolivia para entenderla mejor y promover la implementación de buenas prácticas.

 

Para empezar, necesitamos comprender qué significa empoderamiento para las mujeres que trabajan en dicha industria y cómo se lo puede alcanzar. El empoderamiento tiene varias definiciones, pero lo que unifica a todas las definiciones es que desplaza el análisis de poder de grupos que ya lo poseen a grupos oprimidos. Kabeer (2020) toma el concepto de elección como un punto de partida y define el poder como “la capacidad de hacer elecciones”, resaltando que las personas que siempre han tenido la capacidad de decidir en sus vidas son poderosas, así que no son empoderadas. Por lo tanto, el empoderamiento está inexorablemente relacionado al estatus de desempoderado y se refiere al proceso por el cual las personas desempoderadas obtienen la capacidad para poder hacer elecciones (Kabeer, 2020). Bajo este marco, ¿pueden las mujeres bolivianas con un trabajo decente en el sector del turismo ser o sentirse empoderadas si no pueden decidir cómo sus ganancias serán utilizadas porque sus parejas tienen la última palabra?

 

Además, necesitamos estudiar qué es lo que significa la igualdad de género para estas mujeres trabajando en la industria. La mayoría del tiempo, tendemos a pensar automáticamente en las brechas salariales y la participación de las mujeres en el mercado laboral cuando se habla de la igualdad de género, e ignoramos otros aspectos que también son importantes. Así que, necesitamos ampliar nuestra visión. Por ejemplo, hacen falta más estudios sobre las ideologías bolivianas que sitúan a la mujer como inferior al hombre y que dan paso a las desigualdades en el trabajo. Como ejemplo más específico, se necesitan investigaciones sobre las micro-violencias que las mujeres en el sector del turismo sufren día a día, como cuando se les solicita que utilicen cierta vestimenta incómoda y no así a los hombres.

 

En conclusión, el turismo puede ser un aliado, en términos de género, pero requerimos de más investigaciones y estudios exhaustivos para entender los distintos tipos de desigualdad y qué rol juegan tanto en la industria del turismo como dentro de los hogares bolivianos.

 

Referencias

 

AnálisisReal-Latinoamérica (2018). El Sistema Económico de los Sistemas Locales: el potencial de los 339 municipios de Bolivia. La Paz, Bolivia: AnálisisReal-Latinoamérica y Fundación Jubileo. Junio.

 

Bishop, R. & Robinson, L. S. (1999) In the Night Market: Tourism, Sex, and Commerce in Contemporary Thailand. Women’s Studies Quarterly, 27, ½; 32-46. https://www.jstor.org/stable/pdf/40003396.pdf?casa_token=0LO72Gm0blYAAAAA:EuuFRTPLERg60S6Ku9adHlLUXCBwT3K-RY0xGPmDRI7bGE-b6_Ky_dbYswecNfw3DRj2_OTDF_qWqhITGxgzBZWzcwJYqpGdfeyR-rKKtdAXFBHVGZJIGw

 

Garrick, D. (2005) Excuses, Excuses: Rationalisations of Western Sex Tourists in Thailand. Current Issues in Tourism, 8 (6): 497-509. Available online: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13683500508668233

 

Kabeer, N. (2020) Three faces of agency in feminist economics: capabilities, empowerment and citizenship. In: Berik, G. and Kongar, E (Eds.), Handbook of Feminist Economics. New York: Routledge.

 

Narula, A. (2019) What you want to see is what you get: realities, representations, and reputations of sex tourism in Bangkok. The London School of Economics and Political Science. Engendering Blog. Available online: https://blogs.lse.ac.uk/gender/2019/10/24/what-you-want-to-see-is-what-you-get-realities-representations-and-reputations-of-sex-tourism-in-bangkok/

 

UNWTO (2021) Global Report on Women in Tourism (Second Edition). Available online: https://www.e-unwto.org/doi/book/10.18111/9789284422753

 

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