La cocina como indicador de desarrollo sostenible

07 de enero de 2026

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 7: Energía asequible y no contaminante, tiene como primera meta el garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos. Este objetivo busca impulsar una transición hacia un sistema energético que sea sostenible y equitativo, tomando en cuenta que la ausencia de éste representa un obstáculo para el desarrollo.

El impacto de los combustibles “no limpios”

Según la International Energy Agency (2017), más de 2,000 millones de personas a nivel mundial dependen de combustibles y tecnologías contaminantes para cocinar. Combustibles sólidos, como la leña, el carbón vegetal y mineral, desechos agrícolas y excrementos de animales, combustionados en cocinas ineficientes, emiten gases y partículas contaminantes que ponen en peligro a las personas que son expuestas a ellos. Asimismo, el uso de queroseno para cocinar no solo es una fuente de emisión de material particulado, sino que también representa un peligro de quemaduras y envenenamiento. Estas prácticas causan la muerte de más de 3 millones de personas al año a nivel mundial, siendo las mujeres y niños los grupos más afectados debido al tiempo que pasan en casa y recolectando dichos combustibles (Organización Mundial de la Salud, 2014).

El impacto que tienen los combustibles sólidos sobre el medio ambiente no radica solamente en los gases y material particulado que emiten, sino también en su proceso de extracción que, en el caso de la leña, el carbón y otras formas de biomasa, se obtienen de la vegetación. En el caso del carbón, su producción no solo acelera la deforestación, sino que además libera emisiones que afectan negativamente al clima. (Organización Mundial de la Salud, 2014).

La energía limpia

Se determina si un combustible es considerado limpio o no, si cumple con los niveles de partículas finas (PM2.5) y monóxido de carbono (CO) que fueron recomendados en las directrices mundiales de calidad del aire de la OMS (2021) (Organización Mundial de la salud, s/f).

A partir de ello, la OMS ha determinado que la lista de combustibles para cocinar considerados “limpios” son la energía solar, la electricidad, el biogás, el gas[1] licuado de petróleo, el gas natural, los combustibles a base de alcohol y los hornos de biomasa que cumplen con las metas de emisión establecidas (Organización Mundial de la Salud, 2024). Para el propósito del presente artículo, con base en los datos disponibles del Censo Nacional de Población y Vivienda, se han considerado como combustibles limpios la energía solar, la electricidad, el gas licuado de petróleo (gas en garrafa) y el gas natural (gas domiciliario por cañería). Por otro lado, los combustibles no considerados limpios incluyen la leña, el guano, la bosta, la taquia, entre otros.

Combustibles utilizados para cocinar en Bolivia

Los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2012 y 2024, indican que el porcentaje de población en Bolivia que utiliza combustibles limpios (no sólidos) para cocinar ha incrementado de 75,5% en 2012 a 83,8% en 2024. Junto a esto, la proporción de personas que utilizan energía no limpia para cocinar ha bajado en ocho puntos porcentuales. Estos datos brindan una perspectiva inicial sobre el panorama energético en Bolivia, mostrando que se ha progresado en este ámbito en los últimos 12 años.

Figura 1. Combustibles utilizados para cocinar en Bolivia (%), comparación entre 2012 y 2024

Fuente: Elaboración propia con base en la información del Censo Nacional de Población y Vivienda del INE, 2025

Cabe resaltar que a nivel nacional el 98,4% de la población urbana utiliza combustibles limpios para cocinar, mientras que en el área rural esa proporción es tan solo del 51,6%, lo que evidencia que la mayor necesidad de acceso a energía limpia se concentra en las áreas rurales.

Distribución a nivel departamental

Entrando en detalle sobre la distribución a nivel departamental respecto al tipo de energía que utiliza la población para cocinar, en la Figura 2 se puede ver que Potosí, Chuquisaca y Beni tienen los porcentajes más altos de energía no limpia. Por otro lado, Santa Cruz, Tarija y Cochabamba tienen los porcentajes más altos de energía limpia.

Los departamentos con mayor población rural presentan un uso más elevado de energías no limpias para cocinar. Esto refleja desigualdades estructurales vinculadas a la falta de redes de gas, bajos ingresos y/o aislamiento geográfico. Asimismo, los hogares con menores recursos pueden carecer de acceso a gas o electricidad, o verse limitadas al acceso a garrafas de gas por el costo que tiene, por lo que recurren a combustibles de menor costo y menor eficiencia. Esta situación tiene importantes implicaciones en la salud pública, ya que las personas en zonas rurales están más expuestas a una mala calidad del aire interior y a sus efectos negativos.

Figura 2. Distribución de combustibles utilizados para cocinar (%) por departamento, 2024

Fuente: Elaboración propia con base en la información del Censo Nacional de Población y Vivienda del INE, 2025

Clasificación municipal

Con el fin de clasificar el desempeño de cada municipio con respecto al cumplimiento del indicador de energía limpia para cocinar, se establecieron los siguientes umbrales:

Tabla 1. Umbrales establecidos para el indicador: Porcentaje de la población que utiliza combustibles limpios para cocinar

Fuente: Elaboración propia con base en SDSN Bolivia (2020)

Entre 2012 y 2024, se ha visto un progreso significativo hacia el cumplimiento de este indicador formulado para el ODS 7, reflejado en el aumento del número de municipios que alcanzaron o están próximos a alcanzar la meta de este indicador. Por otro lado, la categoría de “Quedan retos importantes” aumentó en 26 puntos, lo que puede interpretarse como municipios que avanzaron desde la categoría de “Quedan retos grandes” hacia un nivel intermedio, pero aún no alcanzan valores cercanos al 67,5% de uso de energías limpias.

En el caso de la categoría de “Quedan retos grandes”, la cantidad de municipios con baja cobertura de energía limpia (por debajo del 50%) se redujo casi a la mitad en los últimos 12 años, lo que sugiere que se han realizado esfuerzos con resultados positivos para expandir la red de gas domiciliario y mejorar el acceso a gas en garrafa y otros combustibles limpios en Bolivia. Sin embargo, a pesar del progreso significativo, más de la mitad de los municipios del país se encuentran posicionados entre las dos categorías más bajas.

Figura 3. Agrupación de municipios y GAIOC según umbrales del ODS 7

Fuente: Elaboración propia

Figura 4. Distribución del indicador de porcentaje de población que utiliza combustibles limpios para cocinar por municipio, 2012 y 2024

Fuente: Elaboración propia

En 2012, se tenía a Bolivia pintada mayormente de rojo, con solo algunos municipios, sobre todo en áreas urbanas, clasificados como verde o amarillo. Esta predominancia de la categoría de “Quedan retos grandes” refleja que, en 2012 la mayoría de los hogares aún dependían de fuentes contaminantes o poco modernas para cocinar. Sin embargo, para 2024 se observa una reducción importante de municipios en rojo y un incremento notable de municipios en verde y amarillo. Existe también un aumento de municipios en naranja, que están en transición. Esto sugiere que el acceso a combustibles más limpios, principalmente gas, ha mejorado en varias regiones del país. En conjunto, los datos muestran que Bolivia continúa avanzando hacia el ODS 7, pero aún persisten desigualdades territoriales, particularmente en las áreas rurales.

Próximos desafíos

A partir de los datos, se puede evidenciar que una actividad tan cotidiana como cocinar, refleja la situación económica y social de un país, con fuertes implicaciones en temas de pobreza energética, desigualdad de género y salud pública. Si bien Bolivia ha realizado un esfuerzo significativo en los últimos 12 años para alcanzar el indicador de energía limpia para cocinar, aún existe un centenar de municipios que siguen dependiendo de leña o de biomasa animal para cocinar, lo que implica riesgos para la salud debido al impacto que tienen estos combustibles sobre la calidad del aire en interiores. Por ello, es de gran importancia priorizar la transición de combustibles sólidos a combustibles modernos, promoviendo la reducción de la pobreza energética y minimizando el aislamiento geográfico, con el fin de garantizar el acceso a formas de energía que sean más asequibles, seguras y sostenibles.

[1] El gas es un combustible limpio para cocinar; sin embargo, su combustión emite óxidos de nitrógeno, que pueden generar efectos adversos sobre la salud. Por ello, la OMS recomienda contar con ventilación adecuada al utilizarlo.

Referencias

Andersen, L. E., Canelas, S., Gonzales, A., Peñaranda, L. (2020) Atlas municipal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Bolivia 2020. La Paz: Universidad Privada Boliviana, SDSN Bolivia

Instituto Nacional de Estadística. (2025). Censo Nacional de Población y Vivienda 2024. https://cpv2024.ine.gob.bo/index.php/tabulados-sobre-la-tematica-pobreza/

International Energy Agency. (2017). Energy access outlook 2017: From poverty to prosperity. IEA. https://www.iea.org/reports/energy-access-outlook-2017

Organización Mundial de la Salud. (s/f). Defining clean fuels and technologies. https://www.who.int/tools/clean-household-energy-solutions-toolkit/module-7-defining-clean

Organización Mundial de la Salud. (2014). WHO indoor air quality guidelines: Household fuel combustion. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789241548885

Organización Mundial de la Salud. (2024). Contaminación del aire doméstico. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/household-air-pollution-and-health

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