13 de enero de 2026
Contexto ambiental: Una aproximación al PM2.5
En Bolivia, la deforestación, los incendios forestales y la expansión agrícola son los retos ambientales centrales. Estas presiones se intensificaron en 2024, año en que el país perdió 1,5 millones de hectáreas de bosque primario y los incendios quemaron 12,6 millones de hectáreas, degradando extensas áreas del territorio (Argandoña & Calderón Acebey, 2025). A este escenario se suma un riesgo menos visible pero igualmente crítico: la contaminación por partículas finas PM2.5.
El material particulado presente en el aire que mide menos de 2,5 micras, denominado como PM2.5, tienen un origen tanto natural como humano, pero las actividades antrópicas son las que más contribuyen a que la concentración de estas partículas alcance niveles peligrosos para la salud. Entre las fuentes naturales se encuentran el polvo del desierto, emisiones volcánicas, sulfatos y compuestos orgánicos emitidos por la vegetación. Sin embargo, la mayor parte del PM2.5 proviene de actividades humanas, especialmente del transporte (vehículos terrestres, marítimos y aéreos), la generación de energía mediante combustibles fósiles, la combustión comercial y residencial (cocina y calefacción), procesos industriales y la quema de biomasa, como incendios forestales o quemas agrícolas (Greenpeace España, 2021).
Debido a su diminuto tamaño, estas partículas pueden ingresar en los pulmones, pasar al torrente sanguíneo y afectar órganos vitales (EPA, 2024). La evidencia médica las vincula con cardiopatías isquémicas, cáncer de pulmón, accidentes cerebrovasculares e infecciones respiratorias bajas (OMS, 2021). Estudios internacionales muestran que un aumento sostenido de 10 μg/m³ de PM2.5 puede reducir casi un año de esperanza de vida (Ebenstein, Fan & Greenstone, 2017).
Este artículo de blog examina la evolución de las concentraciones de PM2.5 en los 343 municipios y Gobiernos Autónomos Indígenas Originarios Campesinos (GAIOC) de Bolivia entre 2010 y 2023, y evalúa su relación con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles.
Estandarización de la Concentración de PM 2.5
Los rangos para clasificar la concentración de partículas finas PM2.5 varían según la institución o el objetivo de la clasificación. Aunque algunos marcos regulatorios, como el de la Unión Europea, establecen categorías propias, la referencia estándar a nivel global proviene de las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas guías, adoptadas también por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sintetizan décadas de evidencia científica sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la salud humana.
En 2021, la OMS recomienda que la concentración media anual de PM2.5 no supere los 5 µg/m³, límite a partir del cual el riesgo de mortalidad comienza a incrementarse de manera medible. Para facilitar la transición hacia niveles de aire más limpio, la OMS propone una serie de objetivos intermedios, que permiten a los países avanzar progresivamente, con base en ello se proponen los siguientes umbrales para este indicador.
Tabla 1. Umbrales establecidos para el indicador: Concentración promedio de material particulado PM 2.5 en µg/m3
Fuente: Elaboración propia con base en datos de OMS (2021)
Para este estudio se utilizaron datos de concentración de PM2.5 en µg/m3 provenientes del satélite MODIS Terra-Aqua, con resolución espacial de 0,01º x 0,01º (aproximadamente 1 km2) y resolución temporal mensual, disponibles desde 1998 hasta 2023. Estos datos son elaborados incorporando ajustes mediante datos geofísicos y modelos químicos, lo que permite cubrir áreas con escasez de mediciones directas.
Se trabajó en dos periodos de tiempo para la comparación tomando en cuenta el promedio anual (µg/m3/año) de tres años para evitar sesgos por años anómalos:
- Periodo inicial: 2010 – 2011- 2012
- Periodo final: 2021 – 2022 – 2023
En cada caso, se calculó el promedio de los valores en las áreas pobladas, para ello, se utilizó el dato espacial de manzanos utilizados en los Censos de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2012 y de2024 respectivamente, extrayendo la concentración media de cada periodo.
Bolivia, una realidad mixta
Aunque Bolivia comparte con Sudamérica la tendencia a enfrentar niveles elevados de contaminación por PM2.5, su evolución revela una situación particular con avances y retrocesos. Cuando se analizan las tendencias regionales y se comparan con las dinámicas internas del país, emerge un panorama complejo: existen señales de mejora en algunos territorios, mientras que otros mantienen niveles altos de concentración de PM2.5 o incluso empeoran con el tiempo.
El Gráfico 1 muestra la evolución de las concentraciones promedio de PM2.5 entre 1998 y 2022 para los países de la región. En conjunto, Sudamérica presenta valores que oscilan entre 12 y 16 µg/m³, muy por encima del límite recomendado por la OMS. Mientras Argentina y Brasil mantienen niveles relativamente estables, Bolivia destaca por registrar concentraciones altas. El año 2010 marca un pico notable de 36,9 µg/m³, uno de los valores más elevados de la región, y en 2022 el país aún alcanzaba 29,6 µg/m³, manteniéndose muy distante del estándar ideal establecido por la OMS en 2021. Factores estructurales —como los incendios forestales, quemas agrícolas, sequías prolongadas y patrones de uso del suelo— explican parte de esta persistencia, por ejemplo, el año 2010 coincide con un año en que la superficie quemada en Bolivia alcanzó un valor excepcionalmente alto (Argandoña & Calderón Acebey, 2025).
Gráfico 1. Concentración anual promedio de PM2.5 (µg/m³)
Fuente: Elaboración propia con base en datos de Air Quality Life Index (2023)
A nivel nacional se observa una leve reducción en las concentraciones promedio de PM2.5 comparando el periodo 2010–2012 con 2021–2023, aunque con variaciones importantes entre departamentos. Como muestran el Gráfico 1 y el Gráfico 2, Santa Cruz, Pando y Beni registran aumentos: Santa Cruz pasa de 22,3 µg/m³ a 22,6 µg/m³; Pando sube de 21,7 µg/m³ a 23,6 µg/m³; y Beni de 24,1 µg/m³ a 24,4 µg/m³. Estos incrementos contrastan con los descensos observados en otros departamentos.
Tarija continúa siendo el departamento con la concentración más baja en ambos periodos (14 µg/m³), sin alcanzar todavía los niveles ideales de calidad de aire establecidos por la OMS en 2021. La comparación gráfica también evidencia que departamentos más poblados, como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, concentran una mayor cantidad de personas expuestas a niveles elevados de PM2.5, lo que amplifica el impacto sanitario asociado.
Gráfico 2. Comparativa del promedio departamental de concentraciones de PM2.5 entre el periodo inicial (2010 – 2012) y el periodo final (2021 – 2023)
Fuente: Elaboración propia con base en datos de MODIS
A nivel municipal, ningún municipio del país logra ubicarse en la categoría “ODS alcanzado”, ya que ninguno registra concentraciones anuales inferiores a 10 µg/m³. Aun así, se observa cierta mejora respecto al periodo anterior: los municipios clasificados como “Próximo a alcanzarse” pasan de 25 a 45, mostrando avances en varias regiones. Este incremento sugiere que, aunque las condiciones siguen siendo críticas, algunos municipios comienzan a acercarse a niveles de calidad del aire más aceptables.
En contraste, los municipios dentro de la categoría “Quedan retos grandes” se reducen de 51 a 38, lo que refleja que algunos municipios que estaban en una situación crítica mejoraron. Sin embargo, la mayoría sigue concentrada en la categoría “Quedan retos importantes”, tal como presenta el Gráfico 4, lo que indica que la contaminación por PM2.5 continúa siendo un desafío en el país. Pese a algunos avances, los datos muestran que la mejora es limitada y que la calidad del aire sigue siendo insuficiente para proteger la salud pública.
Gráfico 3. Comparativa municipal del cambio de categorías de concentraciones de PM2.5 entre el periodo inicial (2011 – 2012) y el final (2021 – 2023)
Fuente: Elaboración propia con base en datos de MODIS
Los mayores incrementos de PM2.5 sucedieron en distintos departamentos del país. La Tabla 2 muestra los 10 municipios con mayor incremento en la concentración de PM2.5.
Tabla 2. Los 10 municipios con mayor aumento de concentración de PM2.5
Fuente: Elaboración propia con base en datos de MODIS
Desde una perspectiva espacial, los mapas muestran que en el periodo inicial (2010–2012) las concentraciones más altas de PM 2.5 se encuentran en los municipios de Beni, Cochabamba y Santa Cruz. Estas áreas se encuentran en la categoría “Quedan retos grandes”. En contraste, el sur del país presenta valores más moderados, con varios municipios cercanos a la categoría “Próximo a alcanzarse”.
En el periodo final (2021–2023), el patrón espacial cambia levemente. Las áreas críticas del eje Beni–Cochabamba–Santa Cruz se reducen ligeramente, mientras que aparece un nuevo foco de alta concentración en el noreste del país, donde varios municipios ascienden a niveles elevados de PM2.5. Al mismo tiempo, se observan mejoras en el sur del país, especialmente en Chuquisaca, Potosí y Oruro, donde varios municipios descienden a rangos de menor concentración, dando lugar a una distribución más heterogénea de la contaminación (Mapas 1 y 2).
Mapa 1 y 2. Diferencias de categorías de concentración de PM2.5 entre el periodo inicial (2010 – 2012) y el periodo final (2021 – 2023)
Fuente: Elaboración propia con base en datos de MODIS
Conclusiones
El análisis de las concentraciones de PM2.5 en Bolivia muestra que la calidad del aire representa un riesgo para la salud pública, con valores que superan los límites internacionales considerados saludables. La exposición afecta tanto a zonas urbanas como rurales y se relaciona con fuentes asociadas al transporte, actividades domésticas y procesos de combustión presentes en distintos territorios.
La quema de biomasa, recurrente en la estación seca, incrementa de forma notable los niveles de PM2.5 en departamentos como Beni, Cochabamba y Santa Cruz. Estos episodios estacionales explican parte de las variaciones espaciales observadas y reflejan la influencia directa de prácticas agrícolas e incendios en la concentración del contaminante.
Bolivia carece de un estándar nacional específico para PM2.5, debido a que el Reglamento en Materia de Contaminación Atmosférica (1995) no contempla un límite para este contaminante. Lograr una actualización normativa permitiría establecer un valor de referencia inicial y metas progresivas, tomando como horizonte la recomendación de la OMS que recomienda que la concentración media anual de PM2.5 no supere los 5 μg/m³. Definir este estándar abriría el camino para políticas orientadas a reducir emisiones asociadas a la quema de biomasa y mejorar la gestión de la calidad del aire en el país, así como los efectos en la salud.
Referencias
Air Quality Life Index. (2023). AQLI Global PM2.5 Map. Energy Policy Institute at the University of Chicago. https://aqli.epic.uchicago.edu/indexMap
Argandoña, F., & Calderón Acebey, D. L. (2025). Emisiones de CO₂ por deforestación e incendios en Bolivia. SDSN Bolivia. https://sdsnbolivia.org/emisiones-de-co2-por-deforestacion-e-incendios-en-bolivia/
Ebenstein, A., Fan, M., & Greenstone, M. (2017). New evidence on the impact of sustained exposure to air pollution on life expentancy from China’s Huia River Policy. Harvard University, Cambridge. doi: https://doi.org/10.1073/pnas.1616784114
EPA. (2024). Conceptos básicos sobre materia particulada (PM). Obtenido de Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos: https://www.epa.gov/pm-pollution/particulate-matter-pm-basics
Greenpeace España. (2021). Quema de combustibles fósiles y generación de partículas PM2.5 – ES | Greenpeace España. https://es.greenpeace.org/es/en-profundidad/los-combustibles-fosiles-tambien-nos-matan/quema-de-combustibles-fosiles-y-generacion-de-particulas-pm2-5/
NASA. (s. f.). MODIS: Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer – Data. NASA Goddard Space Flight Center. https://modis.gsfc.nasa.gov/data/
OMS. (2021). Directrices mundiales de la MS sobre la calidad del aire: partículas en suspensión (PM2.5 Y PM10), ozono, dioxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono. Ginebra: Organización Mundial de la Salud.
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